El pasar de la vida

Hay quien se pasa toda su vida pensando acerca del sentido de la misma. Hacia donde vamos, de donde venimos y qué m*er*a hacemos en la misma.

Decía Forrest Gamp Mama siempre decía que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar.” y el  efecto mariposa indica en su planteamiento que todos los elementos vitales están tan relacionados entre sí que la más mínima alteración de los mismos, haría extensiva la misma al resto de elementos adyacentes, multiplicándose así su efecto final (aleteo mariposa-> predicción de terremotos).

¿Por qué empiezo con esta sarta de frases sin sentido aparente entre sí?. Pues muy sencillo. Desde que nacemos, hasta que morimos, tenemos muy poco tiempo para disfrutar de todo lo que nos rodea. Y además, contamos con el problema de que el entorno se esfuerza en detenernos en miserias y desviarnos de nuestro camino como envidiosas arpías.

De media, un ser humano tiene que vivir unos 70 años mínimo (más o menos). Este tiempo, es muy corto, y además, no se puede repetir en ninguna de sus fracciones; una hora no se puede repetir nuevamente en tu vida, un minuto, es imposible que se repita. Habrán muchos minutos -pensarás-, pero ese minuto pasado no lo puedes recuperar. Es como pedirle al fuego que queme un matojo por el que ya ha pasado; no puede quemar lo que ya está quemado. La importancia del tiempo vivido y la calidad con que se vive ese tiempo, es una cuestión que sólo se aprecia si eres capaz de pararte en la loca carrera de tu vida y, quedándote un rato en la cuneta, como un corredor fatigado, eres capaz de observar detalladamente.

“Mañana lo hago. Ya tendré tiempo de llamarte. Él o ella saben que les quiero”. Frases que decimos a los demás y nos las repetimos a nosotros mismos hasta que nos las creemos.¿Y si no hay un mañana para tí o para los demás?, ¿a quién se lo podrás decir?. Puede sonar catastrófico y pesimista, pero plantéatelo…

De un día a otro hay una diferencia solar de 2 minutos, por tanto, en un mes, hay una hora más o menos de luz dependiendo de la estación. No puedes decir que todos los días son iguales. Mañana habrá menos día que hoy. Mañana habrá menos noche que hoy. NO son iguales.

Hablar y contar las cosas. “La palabra que no se dice es la que no se escucha”. nadie puede saber lo que piensas, si no lo dices. “Le va a molestar que le diga esto (o lo otro). Quizá está pensando esto (o lo otro)”. Por el hecho de hablar, comunicar, pronunciar las palabras, estamos interactuando con nuestro entorno inmediato, modificándo su configuración. Es como una máquina de caramelos, de esas que tienen una ruedecilla para que salgan. Cada vez que giras la rueda, estás haciendo que los caramelos se cambien de posición, y el resultado final del interior de la máquina es totalmente distinto a como la encontraste antes de girar la ruedecilla. Todo ha cambiado. El lugar del caramelo expulsado queda ocupado y repartido por otros varios. Un caleidoscopio que apenas se gire, conforma una explosión de color distinta de la anterior. Única e irrrepetible. Por más que giremos el caleidoscopio, no volveremos a hacer la misma figura. Su momento fugaz ha pasado.

A eso me refiero, la vida es un momento fugaz y debemos,- tenemos -, la obligación de vivirla al 120 por ciento. No pararse en nimiedades que, de darle vueltas, se convierten de molinos en gigantes aterradores que nos paralizan. El reloj sigue su inexorable camino. ¿Quién te quitará las lágrimas del corazón?. ¿El pedir perdón es suficiente para mitiigar el dolor causado?. ¿Nó sería mejor no causarlo?. Un clavo arrancado, siempre deja un hueco. Mejor no claves ese clavo en el alma de tu gente. No tendrás que quitarlo y dejar un hueco que tarda mucho en cicatrizar.

Es tan sencillo preguntar ¿En qué estás pensando? y responder sinceramente lo que se está pensando, que a veces nos hacemos mil y una cábala, acelerando nuestra carrera de pensamientos para llegar a un sinsentido.

Nuestro paso por la vida no debe ser “Un valle de lágrimas” como insitentemente se nos ha inculcado. Debe ser un paso feliz, con mirada límpia, con la cabeza alta en vez de gacha. Es un tiempo tán breve, que no sirve de nada malgastar tan siquiera un minuto. Ese minuto, te recuerdo, no vuelve.

Quiero hoy escribir esto porque veo que cada vez se está haciendo de las personas, unos seres desgraciados, que anhelan un mundo irreal, conformado por la televisión, la prensa, la radio… La manipulación que se está haciendo, nos afecta a todos, porque todos estamos en esa máquina de caramelos. Si uno se mueve, su hueco modifica el espacio de los demás.

Pensad en ello…

Recibid un saludo

Juanjo O’Pater

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