El verano en nuestras vidas

Estimados todos y todas:

El verano que oficialmente entra o llega el 21 de Junio, ha hecho su aparición de pleno derecho. Es momento de recordar o de olvidar que en años anteriores tuvimos temperaturas elevadas, pero muy elevadas. Cada año se repite incansablemente, la misma rutina de quejas sobre lo caluroso que va a ser ese verano, porque tenemos memoria de pez y no recordamos el anterior.

Murcia, situada geográficamente al sureste de la Península Ibérica. Está más cerca de África de lo que parece (200 kilometros Cartagena- Mostaghanen Argelia), por tanto, es lógico que las temperaturas que tengamos sean calurosas en verano y templadas en invierno. El verano riguroso nos lleva a alcanzar temperaturas que pueden llegar a los 47-50 grados centígrados, insoportables, además, porque hay una humedad de más del 50 por ciento que hace que tu cuello sea un pantanal donde pueden habitar hasta caimanes de los de Miami, y que, por más que te bañes-duches-remojes, te vuelve a surgir mientras te estás secando.

Las noches pueden pasarse, en contadas ocasiones, a una temperatura de 27 grados centígrados, superando la máxima temperatura del descanso de 24 grados. Con lo cual, el dar vueltas y vueltas mientras en tu cogote los caimanes retozan por los manglares, forma parte de la idiosincrasia del veranito murciano.

Frente a esto, están los ejércitos de ventiladores de techo y pie, aires acondicionados, abanicos y pay-pays para poder hacer un poco  menos insufrible el trago, pero hay que pasarlo.

Cuando llegamos a las temperaturas extremas, los más agoreros claman al cielo diciendo la manida frase “hace un calor como nunca ha hecho” o “vamos a morir asfixiados…”. Ninguna de esas afirmaciones llega a ser efectiva y el verano se pasa como se puede; y hasta el año siguiente.

En verano hay cosas que pasarán, y me aventuro a predecir, sin ser Rappel ni ningún profesor de la saga de chorizos y mangantes que podéis encontrar en este mismo blog.

Chaparrones violentos incluyendo pedrisco, lluvia de barro porque hay polvo del Sahara en el ambiente, avisos a la población de alerta máxima, incendios forestales y hasta posibles riadas de ramblas que han sido tapadas por el monstruo del ladrillo que todo lo engulle.

Esto parece las siete plagas

Lo dicho, a sufrir el verano que borra la memoria flaca del personal.

Recibid un saludo

Juanjo O’Pater

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