De católicos y caóticos II

Muy buenas a todos y todas.

Sigo en este post lo comenzado en el anterior sobre mi particular visión de la Iglesia desde dentro y tras muchos razonamientos y comparaciones.

Pilares agujereados

Intentar explicar algo siempre recurriendo a los ejemplos diseñados para mentes infantiles, es desde cualquier punto de vista un error de concepto, y como el concepto es la base del entendimiento, pues ya los cimientos no están puestos sobre roca sino sobre arena.

El sentido de la vida como un pasar desde la nada, arrastrándonos, hasta la muerte, pasando por esta vida sufriendo lo más posible, ya que el sufrimiento nos lleva a un acercamiento al Divino, es de un patético insuperable. Esto no hace mas que distorsionar lo que la misma palabra escrita nos indica: obligación de ser felices. (Dios es amor   Juan 1 4:7)

Tenemos, por tanto en el cancionero de misa la canción de título “Una espiga dorada por el sol” con las siguientes estrofas:

 

Comulgamos la misma Comunión,

somos trigo del mismo sembrador,

un molino, la vida, nos tritura con dolor,

Dios nos hace Eucaristía en el amor.

 

Estas simples líneas, repetidas hasta la saciedad en misa, no son más que el reflejo de lo que he dicho anteriormente, y se podrían tener más muestras que demuestran lo anterior, pero como dice el refranero,para muestra, con un botón basta.

¿Por qué no se renuncia a estos estereotipos y verdaderamente se dicen las cosas con un lenguaje más directo, actual y cercano, alejado del barroquismo utilizado hasta ahora?. ¿Cuando se va a entender que los leprosos, ciegos y sordos de la biblia no lo eran físicamente sino de una forma metafórica, los que no sabían ni querían saber de la nueva fe que se presentaba?. Eso lo entiende cualquiera…

Si seguimos manteniendo lo mismo, seguiremos sin salir de la senda y encontrarnos cosas nuevas, y eso no es bueno.

Si no tenemos capacidad de autocrítica verdadera y se tapa la boca al que plantea la más mínima duda, mal amos. Si no reconocemos la realidad actual y nos seguimos aferrando a un pasado que huele a rancio y podrido y que en nada tiene que ver con los tiempos que corren, jamás evolucionaremos.

Está claro que la Iglesia de Europa no es la Iglesia de América, ni la de África, pero el meollo del asunto sigue siendo el mismo. Los problemas de Europa no serán los mismos que en África, pero la manera de hacer entender el origen de tu fe, eso debe estar meridianamente claro desde el principio, porque de lo contrario, cuando llegue el momento de la duda y no seas capaz de explicar o razonar, salvo con las machaconas e insistentes letanías aprendidas, los fieles se te irán por nuevos caminos que les parezcan más cercanos y reales. Y eso pasará en Europa, África y donde sea.

No es una cuestión de falta de fe, ni de avance del ateísmo. Es una falta de interés en mirar hacia adelante y echarle la culpa a los demás de la incompetencia y el no saber adaptarte REALMENTE a la realidad que te rodea.

Y digo realmente, porque hacerte el chupi-guay e ir de moderno es un coche al que le rascas la pintura y rápidamente ves que la chapa está corrompida. Eso no atrae ni a juventudes, ni mantiene a adultos.

¿O es que nos creemos que los chicos y chicas que hacen la confirmación (que es eso, una confirmación de su fe), lo hacen de verdad y no por salir hasta las tantas de la madrugada con el permiso paterno?.Que entienden el paso que están dando de forma inequívoca.

Hacer y dejar hacer

¿Por qué hay parroquias que no tienen pobres (o eso dicen los feligreses)?¿Por qué hay parroquias que no destinan sus salones a una acción social con el necesitado?¿Por qué se niegan a ceder sus espacios a hermanos y feligreses que sí quieren hacerlo?.

Estas y muchas preguntas más quedan sin respuesta en más ocasiones de las que nos pensamos. No es lógico que si hay una acción social de la Iglesia con su hermano necesitado, no se haga o se pongan trampas o trabillas a quien lo quiera hacer. Es también una manera de evangelizar.

No se trata de abrir las puertas de par en par a cualquiera y de cualquier forma. No es eso. Se trata de cumplir con la obligación de ayuda que la Iglesia tiene. Cada una de la mejor forma que sepa o pueda, pero que se haga.

Es evidente que si desde fuera se ve esto, mala imagen se transmite y mal concepto se tiene, pero lo peor es que desde dentro se vea y no se haga nada por remediarlo. O aún peor, que desde dentro se vea y se sufra el aplastante desprecio por el trabajo realizado o por realizar y además nadie escuche a donde se quiera ir contando.

(seguirá)

 

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