Insultos que no van a ningún lado (quizá al cielo de los insultos) y otros que sí.

Hola a todos y todas.

Hoy me gustaría manifestar una realidad que pasa muchas veces desapercibida. 

En un momento de crispación, exaltación o enfado, no encontramos más salida a nuestra rabia que proferir un determinado insulto que tenga la validez de poder expresar dicho sentimiento.

Hay insultos que son infantiles, otros más incisivos, (como los que faltan a la persona) y los que son de amplio espectro.

Los insultos infantiles, incluso se utilizan amablemente, como una expresión coloquial. Veamos algunos ejemplos:

TONTO , IDIOTA …

¿Quién no ha usado ese insulto inmediato y reconocido por llevar entre nosotros tantos y tantos años; funcionando de boca en boca y que, de alguna manera, hace hincapié en que alguien ha hecho o dicho algo que nos parece que no es lo lógico o razonable?.

Incisivos son los que quieren herir bastante más a la persona en su ser y estar, aludiendo a malformaciones o elementos diferenciativos de dicha persona, veamos unos ejemplos:

FEO, CALVO, COJO, VAGO…

A estos insultos, se les puede unir el sufijo “DE MIERDA” o “DE LOS COJONES” para darles una mayor incisión.

Los de amplio espectro valen para cualquier persona, actitud y situación. 

HIJO DE PUTA, CABRÓN, MARICÓN…

Estos dos últimos pueden ser utilizados con aumentativos del tipo “AZO” para darles más énfasis y alcance. 

Pero hay una familia de insultos de lo más creativo, apartándose de los caminos ya recorridos por otros geniales constructores del pensamiento exabruptivo (este palabro me lo acabo de inventar), y que nunca, nunca, deben ser construidos por menos de dos palabras. Estos, para mí, son los mejores insultos.

Veamos unos ejemplos.

CAGAESTACAS , PATACHULA, COMEMIERDAS, LAMECULOS..

Y otros insultos que son contracciones en la expresión, véase:

HIJO DE PUTA=HIJOPUTA  TONTO DEL CULO=TONTOLCULO

Lo cierto y verdad es que la utilización del insulto nos libera de una opresión interior, exteriorizando en un momento, aquello que nos llevaría mucho más tiempo tratando de explicar.

Lo políticamente correcto, obviamente, no tiene cabida en el mundo del insulto, por lo que nadie puede sentirse ofendido si en la lectura de este articulillo no he utilizado más que el género masculino. Está meridianamente claro que hay insultos particulares para las féminas que además no sirven para los hombres, como ZORRA, que en masculino es más bien un adjetivo/adulativo (otro palabro) de hombre perspicaz (no me imagino en una acalorada discusión, llamar ZORRO ASQUEROSO, a un invitado de hombres mujeres y viceversa; llámame retrógrado, pero no me cuadra).

Recibid un saludo

Juanjo O’Pater

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