¿Vamos para adelante o para atrás?

Buenas a todos y todas.

Como amante y practicante de la genealogía que soy, me paso muchas horas busca que te busca y rebusca que rebusca, tanto en mi parentela como en la de amigos que me piden el favor de que investigue su pasado.

Todos tenemos un pasado, y cuando uno se empeña en intentar descubrir si un antepasado suyo fue un hidalgo porque su apellido lo han llevado personalidades de alta alcurnia, puede suceder que se encuentre que, no solo no tiene esa alcurnia, sino más bien una bajurnia (este palabro me lo he inventado yo, así de ocurrente que soy).

Cuando se empieza en el apasionante mundo de la genealogía, se pregunta a los mayores inmediatos, padres, tíos, abuelos, en larga investigación de fechas, lugares y situaciones curiosas. De ahí se pasan a contrastar los dato con documentos de tipo oficial, como registros parroquiales, censos, e incluso publicaciones de la época, en busca de documentos gráficos que puedan aportar más información a nuestro árbol, cuyas ramas crecen y crecen sin parar.

Es en estas, que buscando información, también se te abre la mente a conocer cómo se vivía en otras épocas, por los apuntes históricos de tu familia, de tal manera que descubres que tienes un tatarabuelo que fue herrero cuando tu creíste que sería noble de España. Y también te das cuenta de las coincidencias que unen al pasado y presente, así como las diferencias que les separan.

Os mostraré un ejemplo en esta imagen, es un censo de Cartagena del año 1860. En él se aprecian las seis primeras personas, cuya profesión es prostituta; la séptima apuntada es la dueña del prostíbulo. Las edades del apunte 5 y 6 (Encarnación y Josefa) son de 16 años en ambos casos.

Estamos hablando en un contexto social de la época de un riguroso tratamiento de lo social y políticamente correcto, la separación de las clases sociales de una forma meridiana y de una moral intachable (por lo menos así se hacía saber).

Hoy en día, más de un siglo y medio después, hablar de prostitución es negar la mayor, no se entiende la prostitución como trabajo o profesión y se esconde con las manos los rayos del sol, echando la mirada hacia otro lado.

¿Somos más moralistas ahora que entonces? o ¿somos más “de postureo” social?. Porque la prostitución existió antes, existe ahora y existirá en un futuro, pero hace siglo y medio era una profesión y ahora es un tabú maldito.

¿Hacia donde vamos de verdad?. La época del humanismo se desarrolló en el siglo XV, centrándose en el ser humano y ahora toca la del Tontismo, centrándose en “la sera humana”.

Hay que hacérselo mirar. ¡Válgame el Señor!

Recibid un saludo

Juanjo O’Pater

Censo Cartagena

Censo de Cartagena 1860

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